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Pastor luterano Helmut Frenz declarará contra
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Hasta el 14º Juzgado del Crimen de Santiago concurrirá el pastor luterano Helmut Frenz, quien se encuentra de visita en nuestro país invitado por la Comisión Ética contra la Tortura.
¿El motivo? Prestará declaración ante el tribunal en la Causa por “secuestro calificado” del sacerdote español Antonio Llidó, en la cual recientemente fueron dictados procesamientos contra la plana mayor de la DINA y los encargados, en 1974, del centro clandestino de detención de calle José Domingo Cañas, donde el religioso estuvo detenido en octubre de 1974, siendo cruelmente torturado hasta perder la vida. Sus restos fueron hechos desaparecer por sus asesinos.
Helmut Frenz era obispo de la Iglesia Evangélica Luterana en 1973, cuando con posterioridad al golpe militar en Chile, se reunió con el cardenal católico Raúl Silva y dignatarios de otras confesiones para constituir el Comité Pro Paz, organismo orientado a la defensa de los perseguidos políticos del nuevo régimen de facto.
Formando parte de ese organismo humanitario, el entonces Obispo Frenz se entrevistó en dos ocasiones con el general Pinochet, que ejercía como Jefe de Estado.
La primera reunión tuvo ugar en julio de 1974, oportunidad en la que ya Pinochet legitimaba el empleo de la tortura contra “los marxistas”.
Así queda de manifiesto a través del testimonio entregado por el pastor luterano Helmut Frenz:
"El obispo Fernando Airztia y yo, ambos presidentes de Copachi (Comite de Cooperacion para la Paz en Chile), fuimos recibidos el 24 de julio de 1974 por el general Pinochet en el edificio Diego Portales. Estábamos bien preparados, pero queríamos ir con precaución y habíamos decidido no emplear la palabra ‘tortura’, sino el termino ‘apremios ilegítimos’. Pinochet nos recibió en su despacho oficial, completamente solo. Le entregamos la documentación que examinó evidentemente interesado. Cuando comenzamos hablando de métodos de presión física nos interrumpió con una pregunta: ‘¿Quieren ustedes decir tortura?’ Contestamos afirmativamente, y desde entonces se habló con toda claridad de tortura.
“Pinochet escuchó nuestras quejas y acusaciones con calma y sin interrumpirnos. Luego comenzó a hablar: "Miren, ustedes son sacerdotes y trabajan en la iglesia. Ustedes pueden permitirse el lujo de ser misericordiosos y benevolentes. Yo soy soldado y tengo, como Jefe de Estado, la responsabilidad de todo el pueblo chileno. El bacilo del comunismo ha invadido al pueblo. Por eso tengo que exterminar el comunismo. Los comunistas más peligrosos son los miristas. Hay que torturarlos porque si no, no cantan. La tortura es necesaria para extirpar el comunismo’". (Testimonio del pastor alemán Helmut Frenz, enviado desde Norderstedt, Alemania Federal, en mayo de 1989).
Durante su actual visita a nuestro país, Frenz se ha referido cada vez que ha sido consultado, a la segunda entrevista que tuvo con Pinochet junto al obispo católico Fernando Ariztía, el obispo pentecostal Javier Vásquez y el gran rabino Angel Kreiman.
Fue el 13 de noviembre de 1974, ocasión en que el propio pastor luterano le preguntó al Comandante en Jefe del Ejército por el sacerdote español Antonio Llidó, exhibiéndole una fotografía.
Según Frenz, Pinochet le contestó socarronamente: “Ese no es cura, es un marxista y se debe torturar a los marxistas; si no, no cantan...”.
El testimonio del pastor luterano -actualmente radicado en Alemania, su país natal, y de visita en Chile, desde donde fue expulsado por la dictadura- resultará trascendente, ya que no sólo declarará en la Causa por el padre Llidó, sino además hará lo propio ante el juez Juan Guzmán, en los procesos por la Caravana de la Muerte.
En ambos casos, Frenz demostrará una vez más que Pinochet tuvo absoluto conocimiento de las violaciones a los derechos humanos, especialmente de emblemáticos crímenes como los perpetrados por la comitiva encabezada por el general Sergio Arellano y las crueldades perpetradas en los centros clandestinos de detención que mantuvieron la DINA y la CNI.
A pesar que Pinochet ha sido sobreseído en los dos casos –Caravana y Llidó- por una demencia senil que el propio ex militar desvirtúa en sus actuales actividades y apariciones públicas en el norte, existe la esperanza en los sectores comprometidos que a la luz e los nuevos antecedentes se pueda reconsiderar las exculpaciones y se reabran los procesos en su contra.
El pastor luterano Helmut Frenz ha desarrollado una intensa actividad en su actial visita a Chile, donde ha recibido distintos homenajes, visitó a los pescadores en Valparaíso, donde además se reunió con estudiantes universitarios; ha sostenido encuentros solidarios en Santiago, visitó la casa del Presidente Allende en calle Guardia Vieja y participó en la colocación de una placa recordatoria en el inmueble que fue sede del recordado Comité Pro paz, que ayudó a fundar y en el cual particpó.
También concurrió al Palacio Ariztía, sede capitalina de la Cámara de Diputados, donde nuevamente se refirió al rema de los derechos humanos, específicamente a la insólita propuesta de la UDI: “No se puede poner punto final a la historia. La historia es como un río al que ninguna represa puede contener. Después las aguas siempre van a subir. Los alemanes aprendimos que el borrón y cuenta nueva no funciona. En el centro del debate tienen que estar las víctimas, los sobrevivientes, y los familiares, que deben obtener justicia a todo nivel. Nos oponemos a cualquier intento de punto final.”