|
...No
quiero ponerme dramático pero alguna vez hay que decirlo. Si algo malo
me ocurriera quiero que tengan claro que mi compromiso con esto que hago
ha sido libremente contraído, con la alegría de saber que esto es
exactamente lo que me corresponde hacer en este momento. Despójenlo, en
lo posible, de todo signo romántico o heroico. La tarea diaria carece,
por suerte, de ambas cosas. Es un trabajo metódico, científico en lo
posible, peligroso si se quiere, pero con las características de
cualquier otro trabajo, o sea, monótono hasta cierto punto, sin éxitos
espectaculares, disciplinado.
El
miedo está presente en todo momento y en cada uno de nosotros porque
ninguno somos héroes de película. Lo que ocurre simplemente es que
todos nos negamos a aceptar que ese sentimiento sea condicionante y nos
impida realizar aquello que, “con la cabeza fría y el corazón
caliente”, entendemos que debe ser hecho...
(Carta de setembre de 1.974, última que
rep la seua família)
|